Gojoseon, primer Reino coreano

Todas las culturas, desde la antigüedad, han ofrecido relatos que tratan de explicar la creación del mundo y el hombre a través de la mitología o la religión. Si bien en occidente conocemos como se fundó la antigua Roma, en la cultura coreana nos encontramos con el mito que explica la fundación del Reino de Gojoseon, primer Estado conocido de Corea, fundado hacia el año 2333 a.C., que comprendía parte del territorio de China y el norte de la península coreana.

Cuenta la leyenda que el hijo ilegítimo del emperador celestial, Hwanin, quedó embelesado por la que hoy es la península de Corea. Desde su habitación palaciega contemplaba, sin descanso, aquella tierra, anhelando descender de los cielos y llevar la armonía celestial a la península que él mismo denominó Samhui Tebek (Los tres enormes peligros).

La denominó así por ser una tierra virgen, pura, que esperaba ser ordenada y estaba dotada de posibilidades, esperanzas y frutos. Una tierra que esperaba ser dominada por un señor.

Mientras el príncipe mantenía sus pensamientos puestos en la tierra que le maravillaba, se veía afligido, pues sabía que no podía dejar el cielo, ya que si lo hacía estaría en contra de la voluntad de su padre. El emperador, que se había dado cuenta de los deseos de su hijo, estaba preocupado. Su deber era castigarle, sin embargo, era incapaz de hacerlo. Además, tampoco podía retenerlo, porque eso haría que escapara. Finalmente, lo solucionó enviándole como emisario celestial acompañado de una gran comitiva, que le ayudaría en su misión de llevar el orden celestial a la Tierra.

Pronto, gracias al trabajo del príncipe, que se otorgó el título de ”Rey Divino”, Samhui Tebek prosperó, empezando a parecerse al paraíso. Fue entonces cuando dos animales, un tigre y un oso, atraídos por la obra de Hwanung, le pidieron que les convirtiera en hombres para servirle. Al principio, dudó, pero finalmente decidió concederles la petición. Les convertiría en hombres, no obstante, para ello tendrían que encerrarse en una cueva durante 100 días y alimentarse únicamente de las uvas y los ajos que él mismo les entregaría.

Ambos animales, agradecidos, se internaron en la cueva dispuestos a obedecer al rey, sin embargo, el tigre, muy impaciente, abandonó prontamente la tarea; el oso, al contrario que su compañero, continuó con ella diligentemente, de forma que, cuando contaba con veintiún días de encierro, obtuvo su recompensa: se transformó en una mujer, cuyo nombre era Unghinio.

Rey Dangun, fundador de Gojoseon

Unghinio, rezaba cada día, pidiendo ser bendecida con la gloria de dar a luz al primer hijo de la humanidad, por ello, el príncipe, conmovido, se transformó en un apuesto joven. Ambos formaron la primera pareja sobre la tierra y fruto de su relación nació el futuro rey Dangun, ‘‘el modesto’’, quien heredo la voluntad de su padre y fundó el primer reino de Corea, Gojoseon.

 

Hoy en día, está leyenda está extensamente aceptada, pero en comparación al mito del príncipe celestial, lo que recoge la historia es que los primeros pobladores se establecieron a lo largo de Manchuria y el norte de la península coreana aproximadamente en el 700.000 a.C.

Este periodo corresponde al Paleolítico, era en la que la población vivía en grupos, alimentándose de la recolección de plantas comestibles y de las presas que cazaban. Las herramientas que utilizaban, estaban fabricadas con cuernos y piedra.

Aproximadamente en el 8000 a.C., aparece el Neolítico y con él comienza la agricultura y el empleo de herramientas de piedra pulida. De entre todos los instrumentos que crearon, podemos destacar La cerámica del peine. Esta cerámica consistía en piezas de alfarería, que se decoraban con patrones geométricos, puntos, líneas y círculos.
En cuanto a la sociedad, se organizaba en clanes establecidos en asentamientos permanentes.

Cerámica del peine

Posteriormente, en el siglo X a.C., inicia la edad del Bronce, en la que algunos jefes de clanes ganan influencia, propiciando la unión entre familias y dando lugar a un conjunto de protestados, germen del primer Estado plenamente reconocido en Corea, Gojoseon.

Gojoseon, nació de la agrupación de una serie de tribus que depositaba su fe en el Rey de los cielos (Hwanin) y sentían veneración por los osos. A la cabeza de este Estado, estaba Dangun Wanggeon, quien, a parte de ser el líder, era el principal sacerdote.

Con el paso de los años, en este primer Estado, se estableció un gobierno, cuyo respaldo se basaba en siervos de alto rango y oficiales militares. En el 194 a.C., prosperó de tal forma que creció militarmente y amplió su territorio. Además, adoptó la cultura del hierro y se desarrollaron técnicas artesanales y la agricultura. En contraposición a esto, el intento de monopolizar el comercio entre China y el resto de la península, tuvo como consecuencia la guerra contra China, gobernada por la dinastía Han.

Al principio, Gojoseon, resistió los ataques e incluso ganó batallas importantes, pero su capital, la fortaleza Wanggeomseong, cayó al cabo de un año y el Estado acabó colapsado en el año 108 a.C., dando paso a un periodo de formación de ciudades-estado más pequeñas, que desembocaría en la era de los Tres Reinos: Goguryeo, Silla y Baekje.

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