CinemARTE 2018: Concierto de Kim Sun-Wook

El pasado jueves 15 de marzo empezó un nuevo proyecto en el Centro Cultural Coreano: el CinemARTE.

Hoy hablaremos del famoso pianista Kim Sun-Wook, y su recital en Seoul Arts Center (SAC) en el año 2016.

El famoso pianista Kim Sun-Wook

Kim Sun-Wook, nació en Seúl en 1998, y comenzó a tocar el piano a la tierna edad de 3 años. Su primer recital lo tuvo a los 10 años, y dos años después, logró su debut en concierto. Se graduó en la Universidad Nacional de Arte de Corea en el año 2008, y completó sus estudios de máster dirigiendo la Real Academia de la Música de Londres. Obtuvo un reconocimiento internacional al ganar el premio Leeds Internacional en 2006, a la edad de 18 años, logrando ser el ganador más joven de los 40 años de historia de este concurso, y el primer asiático en conseguirlo.

 

El concierto dividido en dos partes, con una duración de 1 hora cada una. Antes de comenzar el concierto, Kim Sun-Wook dirige unas palabras al público que visiona esta obra, en las cuáles demuestra esa genialidad que los músicos poseen.

“Digamos que si un concierto empieza a las ocho, a partir de las siete cincuenta y ocho me convierto en una persona diferente. Durante esas dos horas, no soy yo, pierdo mi identidad, es como si estuviese en otro mundo. Si hubiese un mundo en otra dimensión, y yo estuviese visitando ese otro mundo. En ese mundo existe una alegría y dolor dramático, depresión y caos, y esperanza y felicidad. Yo juego con todas esas emociones  que experimenta el ser humano, e incluso pienso que estoy con el público. En ese momento siento que estoy solo en el oscuro universo.”

En este primera parte, pudimos escuchar las piezas de Mozart, con Fantasía en D menor, K.397, y a Schubert, con Sonata de piano No. 18 en G Mayor, Op. 78, D.894.

Kim Sun-Wook sale al escenario con paso firme y decidido, y al hacer unas reverencias al público, éste estalla en un estruendoso aplauso para el aclamado pianista.

Se toma unos segundos antes de empezar a tocar la obra de Mozart, Fantasía en D Menor, K397, y cuando lo hace, observamos su seguridad y tranquilidad en esos instantes. Toca el tema con delicadeza y entusiasmo, demostrando una vez más, su don que tiene del piano. Sus movimientos y gestos, muestran lo absorto y concentrado que está en esos instantes… Tal cómo comentaba él al principio del vídeo.  Consigue que disfrutemos, una vez más, de unas de las piezas del gran compositor que fue Mozart.

Después de un breve descanso, Kim Sun-Wook vuelve al escenario para sorprendernos con la Sonata de piano No. 18 en G Mayor, Op. 78, D.894. de Schubert, la cual está dividida en cuatro movimientos: Molto Moderato e Cantabile, Andante, Menuetto: Allegro Moderato y Alegreto.

Al igual que con el primer tema, sigue dejándonos sin palabras al ver como toca esta pieza de cuatro movimientos. Llega un momento, en que casi podemos ver la fusión de sus dedos con las teclas del piano, mostrándonos como ambos parecen ser solo uno. Tal es esto, que le vemos como tararea las notas que va tocando, como si nada más importará en esos momentos, haciéndonos quedar anonadados por esa imagen, y dejándonos llevar por los compases que salen de su instrumento.

En esta segunda parte escucharemos a uno de los grandes compositores: Ludwig van Beethoven. El pianista Kim Sun-Wook interpretará las “Variaciones Diabelli, Op.120”. Su nombre completo es “33 Variaciones para piano en Do Mayor sobre un vals de Diabelli”, y como su nombre indica son un conjunto de variaciones para piano de Beethoven sobre un vals de Anton Diabelli.

Kim Sun-Wook, vuelve al escenario rodeado de los aplausos de un público entregado a esta estrella del mundo del piano. Y una vez comienza a tocar, sus dedos están en una completa armonía con las teclas del piano. Vemos que, como está tan metido en su papel, a veces, brinca levemente de su asiento, para darle más énfasis a ciertas partes de la obra.

Escucharle tocar estas piezas es todo un placer para los oídos, haciendo que te relajes, y quedes totalmente rendida a este músico y a esta pieza. El cambio entre variación y variación, hace que sea una pieza realmente bonita de escuchar.

Al finalizar, recibe un caluroso aplauso de un público entregado a este joven pianista.

Y cuando pensábamos que este concierto no podía mejorar, sale una última vez para tocar una de  C. Debussy: “La Fille aux Cheveus de Lin”.

Es una pieza de poca duración y muy relajante. Y mientras escuchamos esta composición, podemos leer las últimas palabras que dirige al público.

“Por ejemplo, Beethoven no da mucha libertad a los pianistas, escribió cada detalle en sus partituras. Por esta razón, el pianista se siente presionado cuando, por primera vez, aprende sobre Beethoven. ¿Expresaré siempre el espíritu y los matices de esta pieza? Esta es la razón por la que necesitamos prepararnos y mantener su pensamiento. En mi cabeza, mis pensamientos no pueden ser la respuesta. Tengo que mantenerme fuera de mi caparazón, y esto es cuando el concierto finaliza. El mayor logro que puedo tener con mi nivel, es estar tocando una pieza de Beethoven. Y esta debe ser la razón de por qué Beethoven sigue gustando a la gente después de 200 años, y el porqué, un pianista desea tocar su música. Es como una recompensa, algo valioso. Pero no una cosa material. Sino un presente dado a quienes realmente lo han probado, esto es lo que encontré en Beethoven.”

Una vez dichas estas palabras, vemos los últimos compases de esta la última pieza. Y una vez más, el auditorio termina en un estruendoso aplauso para este gran pianista.

Si lo desean, podrán ver a Kim Sun-Wook, el próximo 11 de Mayo en el auditorio Nacional de Música de Madrid. Les recomendamos, que no se pierdan esta oportunidad de escuchar a este talentoso pianista, el cual no les dejará indiferentes.

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